lunes, 19 de septiembre de 2011

Garza especular

Garza especular, la que vuela en trance!
dibujas delgadas líneas de vuelo y viaje
con tus alas migratorias de pluma y sangre.

Garza especular, la del paisaje estático!
al fondo de tu acrílico hábitat
se reflejan como lagunas
las almas y las dudas,
las sordas locuras,
detrás de la quimera humeante
trazada por mano errante.

Garza especular, ¿sos realidad o fantasía?
Sólo podría saberlo si casualmente
(en uno de esos días aptos para el vuelo)
te divisase bailando en silencio por los aires.

SebasR

sábado, 11 de junio de 2011

Reflexiones adentro de un vaso

Fue un mundillo que existió solamente por una fracción de segundo gracias a la imagen que la luz formaba en el líquido... te frío para ser más específico. Otros elementos que propiciaron esta visión fueron la posición del sol, la incidencia de su luz sobre las persianas que compró mi mama, el tragaluz construído por mi abuelo, y las sombras de las plantas que cuida mi abuelita... todo eso adentro de un vaso.

Es más:

Declaro el evento recién sucedido adentro del vaso patrimonio de la humanidad!

¿Qué tuvo que suceder para que existiese el té frío? China, año 2737 AC. Dicen por ahí que en el palacio real siempre se hervía el agua por una cuestión de higiene. Un día, casualmente (eso de casualidad no me lo creo) cayeron hojas de té en el agua hirviendo. El olor que desprendieron era fragante y el propio emperador quiso probarlo. Eso fue en china. Luego por influencia cultural el té viajó a la India (hasta ahí todo bien). Las altas temperaturas hacen que surja una variación y el té comienza a prepararse frío. Las cosas empiezan a bizarrearse un poco y de un momento a otro la india es sometida por los ingleses. El colonizador se apropia de la cultura explotada y en dos monazos el té se vuelve popular en el Reino Unido. De ahí es natural que pase a los Estados Unidos, donde obviamente le agregan mucha azúcar y lo comercializan. God Bless América! El resto de la historia es bien sencilla: el té llega a la sucursal de Estados Unidos en Centroamérica: Costa Rica.

Eso fue el té frío. Ahora le toca el turno a las persianas. Como cualquier persona podría suponer, las persianas provienen de Persia. No sucede eso con su nombre, ya que este proviene del francés persienne, que significa (valga la redundancia) de Persia. Luego fueron perfeccionadas en una tierra de mercaderes: Venecia. No estoy muy seguro de la ruta que siguieron las persianas para llegar a la ventana de mi cuarto... probablemente la góndola de algún mercader de persianas fue arrastrada por los vientos y llegó a tierras ticas... al menos eso quisiera creer. Pero me da la impresión de que sufrieron algo parecido al té frío: llegaron a la tierra de los sueños, yes, sir!, en donde se construyó una fábrica dedicada exclusivamente a producir persianas en serie.

Se están perdiendo las ceremonias con baile y música para tomar té; nuestras persianas no son hechas a mano, y el puto calentamiento global fue el causante de mi sed. Todo gracias a los papeles verdes. Gracias dinero por hacer de nuestra vida algo tan sublime!

Pero todavía quedan soles en muchos lugares del espacio... quedan muchos atardeceres, abuelos que construyen con sus manos, abuelas que aman las plantas.. y quedan antiguas canciones.

jueves, 3 de febrero de 2011

Cuento 2 o 'Desmitificación de la palabra amor'

-Te amo -le dijo- Eres mi vida... eres mia.
Y ella se convirtió en un tronco podrido.
Indignado, se rascó la cabeza.
-Vuelve!
Pero el tronco... estaba podrido.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Cuento 1 o 'El diablo pop & los diablos internos'

La señora le dice al niño que el diablo se lo va a llevar de las orejas.



Después de decírselo, a la señora le sale un diablo de la oreja que se la lleva.


Fin

jueves, 13 de enero de 2011

domingo, 13 de junio de 2010

Farmington Drive

A través del vidrio condensado por el frío mira manchas de paisaje en movimiento que comienzan a aclararse paulatinamente, mientras una voz pregrabada indica que el subway ha llegado a la última estación. Una vez en la acera, el joven protagonista de este relato piensa en lo excesivamente perfecto que es todo, casi al punto de irritar: el concreto gris del highway se extiende por kilómetros sin un solo hueco, a diferencia de su ciudad natal. Casi nadie camina por la acera... y quien lo hace es porque su carro no puede entrar hasta la tienda. Cruza la calle de seis carriles y se adentra en un Farmington Drive teñido de rojo y naranja por los árboles caducifolios.

Las casas y los front yards permanecen en vigilia contínua, guardando un silencio senil. El joven camina, mente en blanco, hasta que un ladrido canino irrumpe el plano sonoro. Levanta la mirada hacia el lado opuesto de la calle y divisa al can. Con una correa de por medio, mira a una joven de gabardina a quien él

mira por unos segundos... por un rato

¿por cuánto tiempo?

la mira un momento

¿?

o mejor dicho, dos momentos

vuelveensíysedacuentaquehallegadoasudestinoyquelajovendesaparecelentaorápidamentedetrasdelaesquinaconsuperro.

Nunca cruza por su mente que años después, va a encontrarse de nuevo con esa mujer a la cual vio ese día de otoño, en esa calle de Alexandria, a esa hora del día, a miles de kilómetros de casa.

Pero eso es otra historia...



'La ficción es más real de lo que aparenta'

viernes, 16 de abril de 2010

Lluvia

Llueve...
y las gotas estallan en el techo,
liberando los recuerdos

miércoles, 20 de enero de 2010

los meses

meto esos meses en el bolsillo
para ignorarlos un poco, para no verlos
para tenerlos a mano cuando quiera
y cometer un poco de sadomasoquismo

meto esos meses en una urna de vidrio
para observarlos y hacerles interrogaciones
para acariciarlos con la punta del recuerdo

aunque de vez en cuando los saco
para cobijarme cuando hace frío

viernes, 8 de enero de 2010

¿?

De qué sirven,
me pregunto de qué sirven,
todas las copas de vino?
todas esas fiestas en obturación lenta?
todas las chicas que ignoro?
todas las melodías, todos los cuentos,
todas esas y otras formulaciones
hechas a base de absurdos...
esas cinco estrellas que veo,
esas cinco estrellas que vemos?

todas estas
vanalidades de otro mundo
¿a costa de qué?

pues el poeta escribe
todo eso que no vive
pues la roca se desmorona
y se hace viento,
un viento con aromas olvidados
a fruta madura y curvas
escondidos en el tiempo

y de qué sirven,
me pregunto de qué sirven
todas estas mierdas
de este, mi otro mundo?

si al final del día,
vuelvo la mirada al costado
y me doy cuenta que estoy solo
y un nombre trisílabo
retumba con eco mudo
mientras el cuarto habla
y un gecko canta

martes, 1 de diciembre de 2009

8:05 p.m

Cinco minutos después de las ocho. Cinco minutos tarde para la cena. Luego de un largo día, llegamos a la casa para el cumpleaños del abuelo. !Sesenta y cuatro vueltas ha dado El Grande!. Abro la puerta y un aroma a comida marina logra escaparse hacia la calle. Instantáneamente viene a mi mente una imagen de una caserola de paella española. Y pese a que la paella me gusta bastante, igual me angustio un poco... una angustia ajena. Paella involucra pulpo... involucra calamares, involucra por consiguiente probabilidades de mareo. Y me vuelvo a angustiar un poco más. Nos sentamos a la mesa y me dice que no tiene hambre pero yo sé que sí tiene porque hace unos minutos en el carro me lo había mencionado. En medio de todo el ajetreo empiezo a abrir gavetas, buscando algo no marino para que pueda comer algo. Cinco personas están en la cocina sirviendo platos, terminando de preparar ensaladas y aderezos y sirviendo las bebidas. Me dirijo hacia la alacena a ver qué puedo improvisar de último momento. ¡Atún! atún siempre al rescate. Una señora está arrecostada sobre la puerta izquierda de la alacena donde se usa el atún. Con permiso... gracias. El atún no aparece. ¿Alguien sabe dónde está el atún? En la puerta derecha de la alacena, escucho por ahí... puerta donde la señora decidió reacomodarse hace unos segundos. Le vuelvo a pedir que se corra y me responde con el entrecejo fruncido, y aparece la buscada lata de atún. Así son las cosas en casa, ves... entrás ahí y se respira amor, te lo digo porque así es, pero en estas reuniones familiares todo se vuelve un poco caótico... en una forma cómica si me seguís. Nos sentamos a la mesa... mesa hecha para que coman 8 cómodamente, en la cual sin embargo hay diez sillas en compañía de veinte cubiertos, veinte tenedores, diecinueve cucharitas (la señora gorda que no come postres en público pero al llegar al apartamento empata), y veintiuna servilletas (doble servilleta para el cuñado que siempre hace desastres cuando come). Siento una mano sobre la mía. Tranquilizate un poco, me dice al oído. Y me tranquilizo un poco. Luego agrega algo así como… gracias por el atún, no tenías que preocuparte. Sonrío como un niño cuando termina una pintura de esas que sólo él puede entender. Apenas se acaba una botella de vino se abre otra. ¡El viejo cumple sesenta y cuatro años y hay que celebrarlo a lo grande! Veo una botella “vino” marca ________ y me río un poco por dentro. Podrá ser de todo menos vino. En una escala, estaría más cerca al jugo de uvas que el benjamín de la familia lleva a la escuela que al propio vino. Siento una especie de ausencia desde hace algunos minutos pero no le presto mucha importancia. Toda la familia vuelve a estallar en una carcajada al unísono. Los chistes del cuñado son bastante buenos, y eso sumado al vino hace de la fiesta un éxito. ¿Será que se fue al cuarto? No creo... probablemente los olores marinos le revolvieron el estómago y está en el baño. Voy a revisar ambos, concluyendo de manera no exitosa. Me devuelvo a la mesa. El cuñado acaba de sacar a relucir el chiste que tenía bajo la manga para cerrar la noche con broche de oro. La sensación de extrañes me sigue picoteando la cabeza. Es como cuando perdés algo, ves... no sabés si de verdad se perdió o si fue que quedó en algún lugar y te está esperando, y te mata el sentimiento de duda. Remato la copa de vino y de repente siento que algo no calza. Vuelvo a contar las sillas de la mesa y milésimas de segundo después todo el vino se baja como por arte de magia. Las vuelvo a contar una segunda vez, de manera más lenta, por seguridad.

Sólo hay 9 sillas. Y un plato con atún y puré de papa que permanece intacto.


domingo, 30 de agosto de 2009

el principio y el final del final

esos chistes crueles que vemos por ahí en la calle



Ambas ubicadas en nuestra querida San José

domingo, 19 de julio de 2009

sin título

es la lluvia en la ventana, el recuerdo y sus nostalgias
es el pasado, es el futuro, es el presente que los liga
es el pecho que estalla, y valiente quien lo doma
es la fusión, la fisión, la forma
es el ritmo que mueve, la textura que provoca
es pulsar la tecla con la fuerza necesaria,
es disolverse sin miedos en el tiempo
es vibrar la cuerda, dejar sin palabras
es la frecuencia, es vibrar sobre ella
es sumar siempre cuatro
o tres al comienzo del año
es el diafragma que se abre y se cierra
dejando entrar a la luz pasajera
es el olor que en la mañana dibuja las curvas
son las vidas en las que nos hemos visto
es el encuentro impredeciblemente calculado
es un cuadro, junto a sus veintitrés hermanos

es la vida
es la música
sos vos

sábado, 4 de julio de 2009

Vertov en el cenac

Líneas de Fuga (Wong, Muñoz & Rivera)



T1 (Wong, Muñoz & Rivera)



Vertov tocando en una actividad bizarra llamada Cosplay. (entiéndase, frente a chicas vestidas de lolitas manga y maes vestidos de pikachu)

Cámara: Adri M

lunes, 1 de junio de 2009

in the mourning





- don't you have the feeling we've been doing this since forever? - she said.. sweat and innocence coming out of her pores

- you love to mess around with mi hair, don't you? - she said.. his hands wandering through her nude skin, performing an ancient rite.. trying to stop the time

domingo, 8 de marzo de 2009

blurry visions



Can't stand up still as I've always done.. Where are you? Will we meet each other again? are you laying over that green meadow where we once ran, beneath the polarized sky?

I'll get there, someday.. somehow

Then, we'll be fullfilled..

sábado, 21 de febrero de 2009

The Pianist & The Shredder

video

Una tarde con mucho tiempo libre.

viernes, 23 de enero de 2009

INT. - BIBLIOTECA - DIA

Un corto que nace de una de las entradas de este blog

Para verlo en mejor resolución



Foto.JoséM
Sonido.DanielC
Edición.NicoW
Presencia fantasmagórica.Chuquitico

miércoles, 19 de noviembre de 2008

El arpa

Tan tonto, sin tinte... tan tonto sería todo, tan tonto seria todo sin ella, sin su música. Y su eco rebota en el recuerdo, rebota en el recuerdo que se esfuma, sin sentido.

Está en todas partes, por todas partes se desplaza a su antojo, sin discriminar ningún rincón, ningún espacio, ninguno.

Vuelo junto a ella, sobre ella, ella que me envuelve, ella que todo lo envuelve y lo rellena de forma invisible, casi abstracta.

Así es ella, la forma que a la vez no tiene forma, la forma que es y no es de forma simultánea.

Libre como un espectro lácteo en el vacío, ese vacío negro que tanto contrasta con ella, ella multicolor, ella sonora, ella musical... ella la música.

La última nota del arpa resonó.

El orgasmo rítmico, orgasmo de largas blancas y cortas corcheas reincidentes, seguidas de la última nota... una nota sin nombre designado aún.

viernes, 31 de octubre de 2008

Tal vez otro día

Pese a ser medio día, la luz era sumamente tenue, ya que la disposición de las persianas la redireccionaba hacia el techo, revelando alternadas franjas de polvo con franjas de sombra. Sus libros geométricamente predispuestos reposaban sobre el escritorio. Las gavetas de su placard estaban entreabiertas, algunas más que las otras… se podría decir que quien las dejó abiertas había pensado inclusive cómo acomodarlas de esa forma… ordenadamente desordenadas. Un piano de pared antiguo reposaba frente a su cama, con las teclas desnudas. Seguramente lo dejaba abierto en caso de tener algún arrebato de inspiración… de esos en los cuales simples acciones como abrir la tapa del piano o el estuche de la guitarra hacen que la idea se esfume, seguido de un arrebato de ira, seguido de una taza de té y un cigarrillo.

Respecto a su ropa, las camisetas menos usadas abajo bien dobladas y las más usadas arriba hechas una maraña; parecía que él quería eliminar cualquier rastro de contaminación visual en su cuarto, y para esto recurría a guardar sus pertenencias en oscuros compartimentos… Lo mismo sucede en la vida ¿no? Cuando algo nos incomoda lo ignoramos, lo escondemos donde no moleste… Lo mismo con las puertas… tienen cerradura solo por dentro para que la gente de afuera, la tediosa gente de afuera, no moleste; a no ser que alguien tenga la llave… y en su particular caso la única persona que tenía esa llave para poder entrar ya no estaba.

Al verse empujada, la puerta se quejó con un chirrido maderoso que iba y en veces venía, dependiendo del estado anímico de las bisagras. Un tennis se asomó, el abrigo cae moribundo al suelo, y seguidamente, se asoma el otro tennis. Tenía hambre, pero la comida no era prioridad.

Se sienta en la cama. Pese a que el viento y el tiempo se habían encargado de borrarlo, le pareció percibir aquel olor. Dejate de cosas, se dice a sí mismo. Luego de contemplar ido el techo, se sienta al piano. Tres de sus dedos presionan de forma simultánea un do, un fa, y un disonante la sostenido. Le parece interesante y garabatea unos apuntes en un papel... que luego de unos segundos, agarra y tira hacia algún lugar indefinido.

Decide darle una oportunidad a la guitarra. Improvisa un poco con la escala pentatónica, pero ya ha oído algo así antes, y se frustra un tanto. La deja en la cama.

Hace un intento por mirar hacia adentro, pero no, mejor no.

Tal vez otro día.

domingo, 19 de octubre de 2008

Relato corto bajo los árboles

Ya todo murió... o al menos así lo ve el lado negativo de mi mente. Antes todo era fácil, nos esfumábamos y volviamos a ser, hasta que el beso de despedida, tal vez mas largo que los otros, me encogiese (ese momento específico en el que me succiobana adentro con la fuerza de una aspiradora).

Me pienso, o mejor dicho: te pienso (el recuerdo está en tercera persona), en el espacio debajo de los árboles donde alguna vez disfrutabamos del simple pasar del tiempo. Aunque a decir verdad ahí el tiempo no se sentía, no era algo importante: solo nosotros lo éramos... nuestro silencio... y las miradas.. miradas fugaces... miradas en las que los segundos se acortaban contradiciendo las leyes de la física... en fin: miradas (esas dicen mucho y no dicen nada).

Por otro lado, ¿Valía la pena decir algo? Hubo buenas charlas, claro. Pero más aún, disfrutábamos del silencio. Como músico que me hacía llamar, yo sabía el verdadero significado del silencio: tan musical como las notas, sus contrapares. Y así era el silencio de ella: muy musical a su manera...

Ahora me siento. Y pienso. ¿Cuál era el significado de tu silencio? Podía ser la tranquilidad en sí, o simplemente una omisión. Al parecer ese fue el problema: nunca supe lo que significaba.

Vos, víctima de la razón. Yo, víctima de tu silencio.


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